Suelo Pélvico y Trastornos Defecatorios
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y estructuras que sostienen órganos clave: vejiga, útero y recto. También participa en funciones esenciales como la continencia, la defecación y la estabilidad abdominal.
Cuando el suelo pélvico no funciona correctamente, pueden aparecer síntomas que afectan de forma importante a la calidad de vida:
- Estreñimiento crónico o dificultad para evacuar.
- Sensación de evacuación incompleta.
- Necesidad de maniobras para poder defecar (presionar la zona perineal, cambiar posturas).
- Incontinencia de gases o heces.
- Dolor en la región pélvica o anal.
- Sensación de bulto o peso pélvico.
Estos síntomas suelen afectar la calidad de vida diaria, y además generar vergüenza, aislamiento o miedo a hablar de ellos, pero son muy frecuentes y tienen solución. En IPAP estamos especializadas en evaluar y tratar estos problemas de manera integral y personalizada.
Estreñimiento por disinergia del suelo pélvico
Muchas personas con estreñimiento crónico reciben recomendaciones estándar (más fibra, más agua, más ejercicio), pero aun así siguen sin poder evacuar bien. En estos casos la causa puede no estar en la dieta, sino en el mal funcionamiento muscular durante la defecación.
¿Qué es la disinergia del suelo pélvico?
Es un trastorno en el que los músculos que deberían relajarse para permitir la salida de las heces se contraen involuntariamente, haciendo el esfuerzo defecatorio poco eficaz. Es como si “lucharas contra tí misma”, sin quererlo, y por eso no puedes evacuar.
Síntomas frecuentes
- Mucho tiempo en el baño.
- Sensación de “no termino de vaciar”.
- Heces duras que requieren gran esfuerzo.
- Dolor al evacuar.
- Necesidad de digitación (presionar sobre el periné o introducir un dedo para facilitar el vaciado).
Cómo lo evaluamos en IPAP
- Historia clínica detallada.
- Exploración anorrectal específica.
- Pruebas complementarias cuando están indicadas: manometría anorrectal, ecografía endoanal, resonancia dinámica.
- Evaluación coordinada con fisioterapia de suelo pélvico.
Tratamientos que te ofrecemos
- Reeducación defecatoria y fisioterapia especializada.
- Técnicas de biofeedback.
- Modificaciones dietéticas individualizadas.
- En casos seleccionados, tratamientos médicos o procedimientos quirúrgicos específicos.
Incontinencia fecal y dificultad para controlar gases
La pérdida involuntaria de gases o heces es mucho más frecuente de lo que se piensa, pero ha sido siempre un tema “tabú” sobre el que no se consulta por vergüenza. Puede aparecer en mujeres tras el parto, en pacientes que han sido operados del ano o recto, o tras años de estreñimiento crónico.
Afecta profundamente a la calidad de vida de los que la padecen: miedo a salir por si no se encuentra un baño o “se escapa todo”, miedo a “oler mal”, evitar determinadas comidas o dejar de comer, problemas en el trabajo o en la vida social, problemas en la pareja y vida sexual …
Causas más comunes
- Lesiones de los esfínteres anales (parto, cirugía de ano o recto, traumatismos).
- Debilidad del suelo pélvico por múltiples causas.
- Neuropatías y secuelas de patología lumbar, cirugías de columna, etc..
- Alteraciones del hábito deposicional.
- Patología anal concomitante (fisuras, hemorroides inflamadas).
- Enfermedades sistémicas y neurológicas.
- Medicación (efectos secundarios).
Diagnóstico
La valoración de esta patología requiere tiempo, una escucha cuidadosa y sin juicios y un abordaje integral.
En IPAP, realizaremos una historia detallada de los síntomas y su impacto, una exploración anorrectal completa y si es necesario otras pruebas (como la ecografía y la manometría) para evaluar la anatomía y función de los esfínteres. Valoraremos también el tránsito intestinal y el hábito de deposiciones por si existen otros problemas añadidos.
Tratamiento
Según tu caso te propondremos un esquema de tratamiento personalizado. Disponemos de todas las terapias y tratamientos avanzados, incluyendo:
- Rehabilitación del suelo pélvico.
- Biofeedback y reeducación defecatoria.
- Tratamientos médicos específicos.
- Inyecciones de toxina botulínica.
- Neuroestimulación.
- Cirugía reparadora en casos indicados.
Sensación de bulto o peso pélvico / Rectocele / Prolapso rectal
Algunas personas notan que “algo se sale” o una presión o bulto en la zona baja de la pelvis. Esto puede corresponder a:
- Rectocele: debilitamiento de la pared entre vagina y recto, que forma un abombamiento, como “un saco” donde se retienen heces.
- Prolapso rectal: salida parcial del recto hacia el exterior.
- Prolapso interno (intususcepción): plegamiento del recto hacia dentro, “sobre si mismo” que dificulta la evacuación.
Síntomas típicos
- Dificultad para expulsar heces.
- Necesidad de ayudar con el dedo o presionar la vagina/periné.
- Sensación de peso o “tracción” hacia abajo.
- En casos avanzados, salida visible de tejido al hacer esfuerzo.
Diagnóstico
En IPAP evaluaremos tu caso mediante una historia clínica detallada de síntomas, y una exploración física especializada, incluso combinada con fisioterapia de suelo pélvico.
Para confirmar el diagnóstico y ofrecerte el mejor tratamiento pueden ser necesarias también pruebas específicas como la Ecografía anal/perineal, la videodefecografía o la Resonancia magnética pélvica dinámica. En algunos casos, se puede plantear la valoración coordinada de forma multidisciplinar con especialistas referentes en Ginecología o Digestivo.
Tratamiento
- Reeducación del suelo pélvico.
- Técnicas de corrección postural y cambios en la mecánica defecatoria.
- Tratamientos médicos individualizados.
- Cirugía cuando el prolapso es avanzado o no responde a otras medidas.
Dolor pélvico y contracturas musculares
El dolor crónico en el suelo pélvico puede deberse a:
- Contracturas musculares profundas
Espasmos del músculo puborrectal o elevador del ano. - Secuelas de partos, cirugías o traumatismos.
- Estrés mantenido, que favorece la tensión muscular.
- Otras patologías anales coexistentes.
Cómo lo diagnosticamos
- Exploración manual cuidadosa.
- Evaluación del tono muscular.
- Valorar factores asociados (estreñimiento, parto, intervenciones previas).
- Pruebas o estudios específicos, en caso necesario.
Tratamientos disponibles
- Fisioterapia especializada en dolor.
- Técnicas de relajación y reeducación muscular.
- Medicación cuando es necesaria.
- Toxina botulínica en casos de contracturas graves o resistentes.
- Apoyo psicológico.
Nuestro enfoque IPAP: Integral, experto y respetuoso
El suelo pélvico no es solo un “músculo”. Es una estructura compleja que afecta a la continencia, la sexualidad, la función intestinal y el bienestar emocional.
En IPAP ofrecemos:
- Evaluación completa y respetuosa de los síntomas.
- Pruebas específicas cuando son necesarias.
- Tratamientos escalonados y adaptados a cada persona.
- Coordinación con Fisioterapia, Digestivo, Ginecología o Urología según cada caso.
- Acompañamiento continuo durante todo el proceso.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener escapes de gases o pequeñas pérdidas de heces?
No. Los escapes ocasionales pueden ocurrir en situaciones puntuales (diarrea intensa, infección intestinal). Sin embargo, si los episodios son repetidos, generan inseguridad o limitan tu vida social, no deben considerarse normales.
Los escapes de gases suelen ser el primer síntoma de una alteración del suelo pélvico. Una valoración precoz permite tratar el problema antes de que empeore.
¿El parto puede causar incontinencia fecal o problemas del suelo pélvico?
Sí. El parto vaginal, especialmente si ha sido instrumental (fórceps o ventosa) o ha habido desgarros perineales, puede producir lesiones en los esfínteres anales o en los nervios pélvicos.
Muchas mujeres desarrollan síntomas años después del parto. Por eso es recomendable realizar una valoración del suelo pélvico si aparecen escapes, urgencia o sensación de falta de control, tanto de orina como de heces.
¿Tiene tratamiento la incontinencia fecal?
Sí. En la mayoría de los casos existe tratamiento y mejora significativa de los síntomas y la calidad de vida.
Las opciones incluyen tratamientos médicos, rehabilitación y técnicas específicas, neuromodulación e incluso cirugía en casos seleccionados. El tratamiento se adapta según la causa y la gravedad del problema.